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¡Energía total!

¡Energía total!

Si llevas una rutina de ejercicio intensa, llena de sabor y pasta tus platillos. Aquí, algunas deliciosas opciones y sus historias.

Pastas secas o frescas de diferentes formas
La forma y la textura de las pastas son importantes para elegir una salsa que las acompañe. Las pastas largas pueden servirse con salsas espesas y de sabores contundentes. Mientras que las cortas son ideales para preparar en caldo o con salsas cremosas y más ligeras. Cuando las pastas tienen estrías, permiten que las salsas penetren en ellas y el sabor sea mucho más evidente.

Fetuccini
Conocidos en México como tallarines, cuando se preparan frescos son un platillo que va bien casi con cualquier salsa; aunque son especialmente ricos únicamente con mantequilla, crema o queso. En Italia, el fetuccini es más ancho y se le llama pappardelle.

Lasagna
Considerado un emblema de la cocina italiana actual, al parecer su origen es inglés. En 2003 se publicó un recetario elaborado para el rey Ricardo II (1390), con una receta para preparar una pasta plana con salsa de queso. Pero el testimonio de Marchione di Coppo Stefani, quien en 1370 describió que en Florencia tras ser azotados por la peste los cuerpos se apilaban en las tumbas como lasagna, sienta un precedente cronológico incuestionable.

Espagueti
Quizá es la forma más popular de la pasta. Dependiendo de su grosor recibe diferentes nombres en Italia donde le agregan ini para los más pequeños y oni para los más grandes. En Asia los espaguetis o noodles se preparan con harina de frijol de soya, arroz, trigo, fécula de camote, entre otros, y reciben diferentes nombres. En el mundo, la preparación italiana de Bolonia, que consiste en salsa de jitomate y carne de res o cerdo, es la más conocida.

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